Practicar yoga conociendo los principios fundamentales

La palabra yoga deriva de la raíz sánscrita “yuj” que significa, fusionar, juntar, sujetar, dirigir, unir. El yoga es la unión del alma con la verdad eterna. Así pues, el estudio del yoga, nos permite alcanzar el estado puro de consciencia y realizar al Yo interior. Tratándose del estudio del funcionamiento del cuerpo, la mente y el intelecto en el proceso de alcanzar la liberación, siempre con la experiencia adquirida por uno mismo y no de lo que se ha descrito en los libros.

Para conseguir dicha unión o liberación, el yogui debe ir superando cada uno de los 8 pasos u 8 ramas descritas por los Yoga Sutras de Patanjali.

Estos 8 pasos son:
Yama: hace referencia a la disciplina ética, el código social
Niyama: se trata de la observación, el código personal
Asana: comprende a todas las posturas físicas que se realizan
Pranayama: el control de la energía (prana) a través de la respiración
Pratyahara: es el aislamiento sensorial, la introversión de los sentidos
Dharana: lo que entendemos por concentración
Dhyana: la propia meditación
Samadhi. la contemplación, la absorción o estado supraconsciente

A continuación podrás comprender cada uno de estos 8 miembros de forma más profunda y detenida:

Yama

No se podría entender el Yoga sin una ética de comportamiento. Los Yama, hacen referencia a las normas o códigos morales de conducta social que el practicante debe seguir.  Se componen de 5 actitudes de reflexión que armonizan la interrelación de la persona con los seres, las cosas, el lugar y con uno mismo. 

  • Ahisma: (a = no, Himsa = matar o violencia)  actitud de no-violencia hacia los seres y las cosas. Se basa en el respeto para todas las formas de vida y en no causar dolor.
  • Satya: la veracidad. Decir y defender la verdad pero no utilizarla para dañar a otras personas. Se trata de una reflexión de lo que se dice y de cómo se dice. 
  • Asteya: honestidad y honradez. Se basa en el reconocimiento de nuestro auténtico valor.
  • Brahmachatya: control de la energía sexual. Haciendo referencia a la abstinencia sexual o celibato y no dejarse llevar por placeres sexuales. Esta propuesta nos expone una reflexión sobre los deseos, la dispersión y el gasto de energía. 
  • Aparigraha: no ambicionar ni atesorar. El yogui hace que su vida sea lo más sencilla posible.

Niyama

Segundo estadio, también compuesto por 5 principios igual que el anterior. Son las normas de conducta y de reflexión que se centran en armonizar y purificar la relación que mantenemos con nosotros mismos.

  1. Saucha: limpieza y orden que mantenemos de forma interna y externa. Esto incluye la limpieza de los cinco órganos de los sentidos y la higiene personal. 
  2. Santocha: cultivar una actitud de contento y satisfacción plena, esencial para el bienestar y el desarrollo del cuerpo y de la mente.
  3. Tapas: purificación, autodisciplina, austeridad. Cómo optimizar nuestros recursos.
  4. Svadhyaya: autoestudio / autoevaluación. Significa la educación de uno mismo. 
  5. Ishwara Pranidhana: devoción o entrega a Dios.

Asana

Significa mantener el cuerpo en una postura particular, procurando firmeza, salud y ligereza de miembros. Nos conduce desde el plano físico al plano espiritual. 

En los Yoga Sutras capítulo II, versículo 46; Patañjali describe Asana tal que así: “Sthita sukhamasanam”-“Asana es una postura firme y cómoda”

Cabe destacar que, a menos que el cuerpo esté completamente sano, relajado y libre de tensión y toxinas, una postura cómoda no se obtendrá fácilmente. Las toxinas tanto físicas como mentales, crean rigidez y tensión. De la misma forma, cualquier cosa que nos haga rígidos nos puede romper, así que, una mente y un cuerpo sano, flexible y ágil nunca se romperán y se adaptarán a las situaciones. 

En este caso, el significado de Asana no hace referencia al Yoga físico que conocemos, sino en la forma en la que nos sentamos para las posturas de meditación. Estas posturas, crean la estabilidad física y mental necesaria para tener éxito en las siguientes etapas. Formarán parte: Padmasana (el loto), Siddhasana (la postura perfecta) o Sukhasana (la postura fácil). 

Pranayama

Son los ejercicios respiratorios que nos permiten dirigir y regular la energía vital. Siendo el objetivo final la serenidad y la paz mental. 

La palabra Pranayama está compuesta por Prana que significa aliento, respiración, vida, energía… y Ayama que significa longitud, expansión… De este modo, podríamos decir que el Pranayama consiste en la extensión de la respiración de forma rítmica, lenta, profunda y controlada.

Consta de 3 fases: Exhalación o rechaca, Inhalación o puraka y retención de la respiración o kumbhaka. 

En el capítulo II de los Yoga Sutras de Patañjali, existen varios versículos destinados al Pranayama. En concreto, el versículo 49, explica que tras haber conseguido un dominio de la  postura firme, los movimientos de inhalación y exhalación deberían estar controlados haciendo que esta respiración sea profunda y sutil. 

Según B.K.S Iyengar; “la vida de un yogui no se mide por el número de sus días sino por el número de sus respiraciones”

Pratyahara 

Este quinto miembro hace referencia al aislamiento sensorial. 

¿Pero a qué nos referimos cuando hablamos de aislamiento?

La práctica del Asana y del Pranayama conducen a una progresiva desconexión de los estímulos externos, dejando estos de desestabilizar nuestra mente, llegando a neutralizarlos y como consecuencia, cobra importancia la introspección y la conexión con el interior de uno mismo, poniendo los sentidos bajo control. 

Dharana 

Cuando tenemos los sentidos bajo control por medio de Pratyahara, la mente se fija en una sola cosa excluyendo todas las demás, llegando al sexto estadio, la concentración mental; Dharana. Aquí, la mente ha de estar aquietada, sin fluctuaciones mentales, para poder lograr este estado de completa absorción. 

En el capítulo III de los Yoga Sutras, versículo 1, Patañjali define la concentración como la focalización de todos los sentidos del alma individual. Siendo Dharana, la unión de la mente a un lugar objeto o idea; “Desabandhas cittasya dharana”. Se puede decir que la práctica de la concentración, es un prerrequisito y preparación para la meditación. 

“Un pensamiento bien vigilado por una mente controlada, es fuente de felicidad”

B.K.S.Iyengar

Dhyana

Hace referencia a la meditación. Concretamente a la prolongación de la concentración (Dharana). Este proceso surge directamente cuando mantenemos la atención durante un tiempo sobre el objeto de observación-concentración. 

Este proceso no puede ser forzado, se trata de la suma de todas las directrices anteriores. Sin Yama y Niyama no existiría Asana. Para realizar Pranayama necesitamos una buena Asana. Así mismo, no llegaremos a Pratyahara si el Pranayama no está controlado. Y dado que cuando tenemos los sentidos bajo control llegamos a Dharana y Dhyana surge sola. 

Samadhi 

Es el octavo estadio y el último. Es la meta de todos los yoguis. Cuando todos los pasos previos se siguen rigurosamente, estos son predispuestos para la aparición espontánea de Samadhi; la culminación del proceso meditativo, en un estado unificado de consciencia. Aquí cuerpo y sentidos se hallan en reposo como si estuvieran dormidos, las facultades de la mente y la razón están en alerta como si estuvieras despierto, pero hallándose más allá de la consciencia.

Podemos concluir que los Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara hacen referencia al mundo externo, mientras que Dharana, Dhyana y Samadhi son prácticas internas. 

Estas 8 directrices están íntimamente relacionadas, puesto que para practicar Yama y Niyama, necesitamos del mundo exterior, porque… ¿cómo vamos a practicar la no-violencia, el no hacer daño, si no tenemos nada fuera para realizarlo? La teoría es muy bonita, pero si no lo ponemos en práctica no es útil. Incluso hablando del propio cuerpo, es un mundo externo para nosotros mismos, necesitamos de este cuerpo para realizar Asana, y sin una Asana bien preformada, no podremos realizar Pranayama. Con Pranayama usamos la energía vital, y en Pratyahara, utilizamos los sentidos. Todos factores o indicios externos.

En cambio, al hablar de Dharana, Dhyana y Samadhi, nos encontramos con estados meditativos, prolongados de concentración totalmente enfocados hacia dentro. 

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